Por el año de 1950 y en una vecindad de la calle de Justo Sierra los pintores Antonio Albanés, Armando Anguiano y el escultor Napoleón Panamá alquilaron un estudio. Pronto empezaron a visitar a los artistas estudiantes de diferentes Facultades Universitarias, entre ellos recordamos a Constantino Rábago, Manuel Laisequila, Efrain Reyes, Campusano, Oswaldo Partida, Mayagoitia, Fernando Cruz, Rafael Ariés, Georgina Isita, Miguel Vázquez, Adolfo y Armando Anguiano, Abraham Bolaños, Guillermo y Jorge Contreras y otros más. Se contaba también con la presencia del poeta Martín Paz, del escritor y matemático Gutiérrez, del musicólogo y catedrático de filosofía Adalberto García de Mendoza. También ellos integraron el grupo que se denominó "23 escalones" (se llamó así porque había que subir 23 escalones para llegar al estudio).
En la tribuna de "23 escalones" surgieron los estudios antropológicos de Constantino Rábago, los capítulos de las novelas "Ojalá te Mueras" y "Tizna a tu Madre" de Arlés, la poesía de Adolfo Anguiano, la hondura filosófica de Leibnitz en voz de Miguel de Vásquez, las conferencias de Guillermo Contreras y el misticismo pictórico de Armando Anguiano.
Jorge Contreras planteó, en una de estas reuniones, la idea de llevar la obra plástica a los parques y así surgió la idea de fundar el Jardín del Arte.
Me parece una experiencia muy interesante el concepto del Jardín del Arte, ya que es un lugar al alcance de cualquiera, aunque no sea para comprar la obra, pero por lo menos poder ir a ver sin necesidad de ir a una galería o algo así.
Otro punto importante a tocar es el "Bazar de los sábados"... que alrededor del jardín del arte encontramos muchos puestos en donde se vende ropa, accesorios, artesanía, comida típicas del lugar... me llamó mucho la atención el tipo de gente que encontré ahí, ya que la mayoría eran turistas europeos, quienes se encontraban fascinados con todo lo que hay en el lugar.









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